¿CÓMO SE DIAGNOSTICA?

El diagnóstico del autismo tiene que ser realizado por profesionales especializados, con el objetivo de establecer un programa adecuado de apoyos individualizados para la persona, y que implique una evaluación directa de la persona con autismo, así como una entrevista a la familia, con pruebas específicas para la evaluación de TEA.  El proceso de evaluación tiene que estar centrado en determinar las limitaciones así como destacar los puntos fuertes que ayuden a establecer apoyos adecuados para la persona.

Para detectar cualquier problema comunicativo o lingüístico es esencial y útil el conocimiento de cómo se desarrolla normalmente el lenguaje y la observación en contextos naturales.  Por ello debemos evaluar:

  • El producto: los elementos esenciales del sistema lingüístico que seutilizan en  la comunicación.
  • Los procesos: comprensión y producción
  • El desarrollo de las capacidades sociales, cognitivas y afectivas.

INSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN

  • Test estandarizados: estos no son adecuados para niñospam756 menores de 3 años de edad.
  • Escalas de desarrollo: reflejan los principales logros a lo largo del desarrollo para determinar el nivel evolutivo específico del niño. Existen dos tipos de escalas: uno de los padres y otro al niño.
  • Test no estandarizados: sus procedimientos son el análisis de una muestra de habla espontánea, la producción provocada mediante situaciones específicas, la comprensión y la imitación provocada.
  • Observación conductual: hay que fijar el objetivo y se registrará su ausencia, frecuencia, hechos y contingencias.

PRIMER MOMENTO DE LA EVALUACIÓN

Se evaluara el contexto familiar, es decir, la existencia o no de antecedentes logopáticos en la familia, características del lenguaje utilizado por los padres, condiciones de bilingüismo, condiciones socioculturales, situaciones de crianza, etc.

Autismo (23).jpgMás tarde, evaluaremos al niño, valoraremos la historia de su desarrollo (patología del embarazo, del parto, de primera infancia, existencia de convulsiones, accesos epiléticos, episodios encefalíticos, rinofaríngeos y otíticos, deficiencias asociadas, desarrollo motor, alimentación, habilidades de autonomía y sociabilidad), las condiciones de vida en la Primera Infancia (características de las figuras, situaciones estimulares, cambios y ritmo condiciones de vida) y las características de su lenguaje (conductas comunicativas, prelingüísticas, primeras palabras y características de su evolución).

Sobre su contexto escolar, tendremos en cuenta aspectos como la participación en las rutinas diarias de la vida escolar, la interacción con compañeros y adultos para el logro de determinadas funciones como las de pedir, informar, explicar, preguntar, etc. La adquisición de una competencia y conocimientos lingüísticos y no lingüísticos, aprendizaje de la lectoescritura y el desarrollo cognitivo y aprendizaje de estrategias de resolución de problemas.

Todo esto lo podemos conseguir a través de la información suministrada por Informes Psicopedagógicos, docentes y médicos, entrevistas con padres y la observación directa de la conducta.

SEGUNDO MOMENTO DE LA EVALUACIÓN

Una vez identificada la naturaleza de la alteración, se llevara a cabo la realización más específica de las necesidades del chico.

1. Bases anatómicas y funcionales: observaremos si las stock-illustration-54363262-head-thinking-concept-gears-loupe-drawing.jpgestructuras orgánicas relacionadas con el habla son competentes anatómica  fisológicamente. ¿Cómo hacerlo?
mediante la observación directa, imitación de movimientos, manipulación directa o la información de otros profesionales.

2. Mecanismos motores del habla: revisaremos la musculatura facial, movimiento voluntario de la mandíbula, de protusión, elevación, lateralización de la lengua, observaremos la posición en reposo de los arcos del paladar y su movimiento, el aparato fonador y la apraxia oral. ¿Cómo lo evaluamos? a través de la observación directa, la escala de items y la información de especialistas.

3. Discriminación auditiva: valoraremos la capacidad de distinción e identificación de sonidos y de la fonología de las palabras. ¿Cómo lo haremos? señalando un referente visual o imitando el ítem verbal.

4. Respiración: apreciaremos el tipo de respiración (torácica/abdominal/diafragmática; profunda/superficial; lenta/rápida; regular/entrecortada; nasal/bucal) y la capacidad pulmonar. ¿Pero cómo? mediante la observación directa y la imitación.

5. Fluidez verbal: valoraremos el grado de conciencia y voluntariedad en la conducta verbal (si aparece bloqueo tónico; repetición clónica; pausas y prolongaciones; economía de la expresión), la conducta motora (si aparece espasmo; tensión muscular; tics; alteraciones),  los fenómenos lingüísticos ( abuso de sinónimos; perífrasis, expresión redundante, muletillas verbales; monotonía de voz, etc.) y los fenómenos emocionales ( retraimiento;  fobia a determinados vocablos; ansiedad). Además también evaluaremos la intensidad de cada uno de los signos observados a través de el uso del lenguaje en el diálogo, la exposición de temas,lectura en voz alta, en cada uno de los casos se registra el habla en distintas modalidades (expresión libre; habla en voz cuchicheada; habla en sombra; habla enmascarada; habla con audición retardada; habla rítmica).

¿QUÉ TRATAMIENTO TIENE LOS TEA?

Los TEA no tienen cura actualmente, pero existe evidencia de que una detección precoz y un atención temprana especializada e intensiva mejoran significativamente su desarrollo y la calidad de vida de la persona y su familia, que debiera ser el objetivo último de todo programa de apoyo.

Lo que es común a todos los programas de intervención es que deben ser individualizados, estructurados, deben implicar de forma intensiva a todos los entornos de la persona y deben incluir a la familia de la persona con TEA, tanto en la detección de necesidades como en el desarrollo de habilidades.

atencio-primaria-pediatraEs importante a lo largo de todo el ciclo vital, utilizar los puntos fuertes de la persona con TEA (como por ejemplo las habilidades visuales), así como sus intereses para crear recursos de apoyo.  Estructurar su entorno de cara a hacerlo más comprensible ayuda a las personas con TEA a ser más independientes y reducir la ansiedad que les puede generar el entorno.  Los programas de apoyo e intervención deben ir orientados al desarrollo de las habilidades comunicativas y sociales, mediante una estructuración de las actividades, la enseñanza y el entorno.

Las necesidades de las personas cambian a lo largo de su vida y los recursos de apoyo deben adaptarse a las diferentes etapas, por lo que es fundamental asegurar apoyos educativos individualizados a lo largo de la vida de la persona, apoyo a las familias y los profesionales y servicios comunitarios que permitan su inclusión.  Una vez que la persona con TEA es adulta sus necesidades de apoyo tienen que ir dirigidas hacia la vida independiente, el empleo y las actividades ocupacionales, la formación permanente así como a favorecer decisiones sobre su propia vida.